Ataques de pánico: qué hacer
Por Equipo Psintonía ·
Un ataque de pánico da mucho miedo pero no es peligroso: es una falsa alarma del cuerpo. Entender cómo funciona es el primer paso para que pierda fuerza.
Qué es un ataque de pánico
Es una oleada intensa de miedo que aparece de golpe, con síntomas físicos fuertes: taquicardia, falta de aire, mareo, hormigueos, sensación de irrealidad o de que te vas a morir o a perder el control. Suele durar unos minutos y baja solo, aunque se sienta eterno.
Por más aterrador que sea, el cuerpo está haciendo algo que sabe hacer (activar el sistema de alarma), solo que en el momento equivocado. No te va a pasar nada malo por el ataque en sí.
Por qué el miedo al miedo lo agranda
Después del primer ataque, muchas personas empiezan a temerle al próximo: chequean el pulso, evitan lugares, viven en guardia. Ese “miedo al miedo” es lo que transforma un episodio aislado en un trastorno de pánico. La alarma se dispara justamente por estar tan pendiente de ella.
Qué ayuda en el momento
No pelear contra la oleada: recordarte que es pánico, que es incómodo pero no peligroso, y que va a bajar. Respirar más lento y largo (soltando el aire despacio) ayuda a que el cuerpo baje la activación. Quedarte en la situación en vez de huir le enseña a tu cerebro que podías con eso.
El tratamiento que funciona
El pánico es de los cuadros que mejor responden a la terapia. Los enfoques de tercera ola y la exposición te ayudan a dejar de temerle a las sensaciones y a recuperar los lugares y actividades que fuiste evitando. La mayoría mejora bastante, y a menudo rápido.
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