Qué preguntar en la primera consulta

Por Equipo Psintonía ·

La primera sesión no es solo para que el profesional te conozca: también es para que vos decidas si querés seguir. Preguntar no es desconfiar ni quedar mal — es parte de elegir bien, y cualquier terapeuta serio lo va a recibir con naturalidad.

Antes que nada: podés preguntar

Mucha gente llega a la primera sesión sintiendo que está rindiendo un examen, y se va sin haber preguntado nada. Es entendible: estás contando cosas difíciles a alguien que recién conocés. Pero la primera consulta es una entrevista en las dos direcciones.

No hace falta que preguntes todo, ni que lleves una lista en la mano. Alcanza con que sepas que podés, y con quedarte con las dos o tres que más te importen.

Sobre cómo trabaja

¿Con qué enfoque trabajás y qué significa en la práctica? Un profesional que trabaja con terapias basadas en evidencia va a poder explicarte en criollo qué van a hacer juntos, sin tecnicismos.

¿Trabajaste antes con lo que me pasa? No busques un certificado de garantía; buscá que la respuesta sea honesta. "Sí, es algo que veo seguido" y "no es mi área principal, pero puedo derivarte" son las dos buenas respuestas.

¿Cómo vamos a saber si esto está funcionando? Es una de las preguntas más útiles y de las que menos se hacen. La terapia basada en evidencia suele trabajar con objetivos que se pueden mirar cada tanto.

Sobre el encuadre

¿Cada cuánto nos vamos a ver y cuánto dura cada sesión? Lo habitual es una vez por semana, entre 45 y 60 minutos, pero conviene escucharlo de esa persona.

¿Qué pasa si falto o si necesito cancelar? Cada profesional tiene su política y es mejor saberla el primer día que descubrirla cuando te pasa.

¿Cuál es el valor de la sesión y cómo se paga? Los honorarios se acuerdan directamente con el terapeuta. Preguntarlo en la primera consulta es completamente normal.

Sobre la confidencialidad

¿Lo que hablamos queda entre nosotros? La respuesta debería ser sí, con las excepciones que marca la ley en situaciones de riesgo. Que te lo expliquen con claridad es buena señal.

Si la consulta es por un hijo o una hija, vale preguntar qué se le cuenta a la familia y qué no. Un buen profesional tiene una respuesta pensada, no improvisada.

Y después de la sesión, preguntate esto

¿Me sentí escuchado o escuchada, sin juicio? Esa sensación es el mejor predictor de que la terapia funcione — más que el título o el enfoque.

¿Entendí lo que me explicó? Si saliste más confundido que cuando entraste, no es que no seas capaz: es que no te lo explicaron bien.

¿Me imagino contándole algo que me da vergüenza? No hace falta que la respuesta sea sí el primer día, pero sí que puedas imaginarlo en algún momento.

Date dos o tres sesiones antes de decidir. Y si la respuesta termina siendo que no, cambiar de terapeuta es común y los profesionales lo entienden.

Todos los profesionales de Psintonía tienen matrícula verificada y trabajan con terapias basadas en evidencia.

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